La monarquía en España, como cualquier otra ideología, es un problema de nacionalismos. Sin monarquía, España no existe y eso, por supuesto, atrae a una gran mayoría que quiere dividir para gobernar. El caso Urdangarin es un excelente ejemplo de chivo expiatorio. No tiene implicaciones directas para el rey que es el jefe de Estado y que representa el país, pero este fue el fusible para quien en la actualidad prepara el asalto a la corona.
Varios cientos de manifestantes, según los medios de comunicación, se indignaron ante el tribunal donde el duque de Palma fué escuchado. Los manifestantes «foran convocados por la Organización de independencia Maulets, los Joves d’Esquerra Unida, Unidad Cívica Por la República (UCxR) y la Asamblea de Estudiantes de La UIB». ¿Es justo, todos los países tienen contristas – en una república son los monárquicos, en monarquía los republicanos. Pero es curioso que muchos de los carteles filmados por la televisión muestran frases que iban más allá de la simple manifestación: los protestantes son más que republicanos, son antimonárquicos. Esto demuestra claramente la incapacidad de estos grupos para el diálogo con la mainstream política y ideológica. Dudo que, para ellos, la propia idea de sistema republicano les sirva.
Y no hay ninguna cuestión si el yerno del rey es culpable o no. Si la esposa o la hija de un presidente de una republica está envuelta en negocios ilegales debería, por eso, terminarse el régimen?
Después de las acampadas, que eran particularmente expresivas y de la moda en España, se creó la ilusión de que a partir de ahora es más fácil para derrocar personas y regímenes. ¿Es coincidencia que esto ocurra en el país que ensayó la devastación de Europa en los años 30 y 40 del siglo pasado?
Creo que no.














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