las calles (ruas) narran

las calles narran

…para mi joven hermana, Dra. Blanquita Iturra de Toro…psicoanalista

 Fue apenas una casualidad. La calle de aldea que muestro, es más un adorno que una casualidad, a pesar de corresponder a esquinas de las calles de la quinta en que vivíamos en Santiago de Chile. Un barrio antiguo, con una quinta rodeada de calles que tenían historia. La propia calle de la quinta, tenía una historia. No era por acaso que se

llamaba 3 de mayo. Mi hermana, en esos tiempos, era muy pequeña para recordarse no del número ni del nombre. Curioso como siempre fui, y más crecido, fui de inmediato a una de mis enciclopedias e leí e vi las pinturas del motivo de esa calle llamarse así. El tres de mayo en Madrid, las tropas francesas que ocupaban España, fusilaban a los españoles que, en el día previo, ese dos de mayo, habían asesinado a los rebeldes madrileños que se oponían al gobierno y monarquía de José Bonaparte, sentado en el trono ibérico por su hermano Napoleón, el traidor, como gusto de llamarlo: lo merece, porque de liberal y revolucionario, había pasado a dominar toda Europa, excepto Gran Bretaña y Rusia. Quien presenciara esta crueldades, era el famoso pintor Francisco de Goya y Luciente. Le faltaron horas para poner en la tela el terror de las caras de los franceses, esa que no tuvieron los patriotas madrileños que asesinaran invasores el día anterior. He visto veces sin fin las pinturas de Goya en el Prado: El tres de Mayo de 1808 o Los fusilamientos de Príncipe Pío, Francisco de Goya, 1814, Óleo sobre tela  268 × 347 cm Museo do Prado (Madrid). Pinturas que habían quedado en esbozo en su quinta, al tener que huir de España, por patriota Felizmente, las acabó en la fecha señalada antes, para nuestro placer pictórico e nuestra tristeza por la traición.

Quien iba a pensar que tras la puerta estrecha y el pequeño jardín cultivado por nuestra Nana Griselda, abría una inmensa casa, con tres sitios diferentes, que formaban la quinta. Goya estaba allí, en imitaciones. Manía de chileno, esconder lo que tiene y no saber el motivo que en esa parte vieja de Santiago se honrara la fama de un genio, que mi familia, ni por profesionales e intelectuales que eran, sabían los motivos. Todos ellos españoles, no sabían la historia de su patria, la que visitaban muchas veces para ver la familia que allí había quedado y las industrias que los alimentaban, junto con las instaladas en Chile. La comuna de Conchali, palabra mapudungun que significa la esquina del mundo donde nuestra casa estaba, era la parte más antigua, desde el Siglo XVI, en que vivían familias. Todo lo que hoy es la parte rica de la ciudad, eran las haciendas de los primeros que invadieron el territorio en donde también moraban los indígenas Mapuche Mapocho, tratados con respeto, como correspondía a los Toqui o reyes que comandaban grupos que, o eran amigos, o eran temibles. Catalina de los Ríos y Lisperguer, llamada la Quintrala, era el Toqui de Huechuraba, en castellano el rincón de los muertos donde hoy hay edificios, gabinetes e comercio.

Para llegar a 3 de Mayo casa, había que entrar por la calle 14 de la Fama, recuerdo de la guerra entre españoles y Mapuche en el sur de Chile. Los que tobaban la tierra, bienes e personas, iban construyendo ciudades, defendidas por fortalezas de los pocos soldados europeos que tenían que enfrenta a miles de Mapuche, cuando atacaban y recuperar, libertad, autonomía, bienes y ser dueños de si propios. La ciudades estaban defendidas por el Fuerte Purén, cerca de Concepción, fue atacado por treinta y mi mapuches, Pedro de Valdivia fue muerto por Lautaro después de juzgamiento en tribunal: síntesis en http://www.inoschile.cl/batallas/hist28.htm

Juan Gómez de Almagro se había quedado aguardando con sus tropas un eventual ataque de los indígenas al fuerte de Purén, que él custodiaba. Sin embargo, al escudriñar los alrededores se dio cuenta del engaño y reunió a parte de la tropa, 13 soldados para ser exactos, y salió raudo a reunirse con Pedro de Valdivia en Tucapel, tal como habían acordado. La distancia entre Purén y Tucapel no era superior a los 50 kilómetros, eso sí, cordillera de Nahuelbuta por medio, con tupidos bosques y matorrales, ideales para una emboscada.

Ya en el camino, encontraron varios grupos de mapuches celebrando la victoria y aun encarándolos, anunciándoles la muerte de su jefe y mostrándoles los “trofeos”, capas, armas y otras prendas que habían rescatado de la batalla. Finalmente fue necesario entrar en combate.

Los mapuches, envalentonados por las recientes victorias y con el apoyo de nuevos grupos que se iban sumando, se batían con gran resolución. Por todas partes salían los indígenas decididamente a pelear, en tanto, otros grupos de dedicaban a encender fogatas para llamar a nuevos hombres a sumarse a la lucha. Finalmente Gómez de Almagro y sus hombres no pudieron seguir y se vieron obligados retroceder.

Fue entonces cuando el acoso mapuche se incrementó. Según cuenta Barros Arana, “un soldado andaluz llamado Juan Morán de la Cerda, gravemente herido de un flechazo o de una lanzada, se arrancó con su propia mano el ojo que pendía sobre su rostro, para seguir peleando más libremente. Uno tras otro habían ido cayendo 7 españoles y los 7 restantes, apenas tenían fuerzas para combatir, incluso el mismo Gómez de Almagro había perdido su caballo pero se defendía en pie cuando sobrevino la noche”.

La noche y una lluvia torrencial, acompañada de truenos y relámpagos; una tormenta veraniega propia de aquella zona y que literalmente salvó al resto de los españoles, incluido el propio Juan Gómez quien, al no poder seguir la marcha de su diezmado ejército, tuvo que refugiarse en un bosque cercano donde pasó la noche escuchando, seguramente, las celebraciones que los mapuches seguían en sus chozas.

Se dice que cuando Gómez de Almagro fue encontrado mal herido y desnudo, siendo llevado a Purén donde pudo ver a mujeres, ancianos y niños mapuches que aun movían ramas, produciendo una gran polvareda. Esos eran los guerreros que atacarían el fuerte de Purén, engañando a los hispanos e impidiendo auxiliar a Pedro de Valdivia en Tucapel.

Esta gesta es conocida como la de “Los 14 de la Fama”

Calle previa para entrar a la de 3 de Mayo, calle corte, que, doblando la esquina, se llegaba a la calle Cañete, la de la panadería, llamada así por existir un ciudad en el Sur de ChileCañete es una ciudad y comuna, situada en la provincia de Arauco, Región del Bío-Bío, Chile. Se encuentra ubicada a 635 km al sur de la ciudad de Santiago, y a 135 km al sur de la ciudad de Concepción. En los alrededores de la ciudad se desarrolló la Batalla de Tucapel y ocurrió la posterior muerte de Pedro de Valdivia. Fuente:

http://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%B1ete_(Chile)#Historia

Calles todas que con sus nombres, defienden a la República o la enaltecen, sin que se sepa mucho, excepto en la Municipalidad de Conchalí los motivos. O enaltecer también a ibéricos que hicieron bien a Chile, como la calle que da entrada a 14 de la fama, la Avenido Fermín Vivaceta Rúpio. Fermín Vivaceta Rupio (n. Puente Alto 1827– † San Bernardo 1890) arquitecto y profesor chileno.

Fue hijo de Fermín Vivaceta, un argentino radicado en Chile, y de Juana Rupio. Su familia era de carácter humilde, y estaba compuesta principalmente por obreros. Desde los 11 años, trabajó como aprendiz en un taller de ebanistería, al mismo tiempo que estudiaba durante la noche. En el año 1846 ingresa al Instituto Nacional a estudiar dibujo lineal, curso que fue organizado por el gobierno de Manuel Bulnes para que los obreros aprendieran dibujo industrial. Además, al mismo tiempo se dedicaba a estudiar Geometría y Matemáticas, lo que lo capacitó para dar clases a los obreros y convertirse en un experto arquitecto. La avenida que trazó era ancha, y tenía más de 20 kilómetros, entre 14 de la Fama y los puentes del Mapocho que daban acceso a la ciudad o Centro de Santiago. Desde Vivaceta, se podía caminar por la Calle Dávila, nombre del médico que fundó la Clínica que lleva su nombre, cuatro cuadras de clase media acomodada, que lleva a la famosa Avenida de la Independencia, que baja desde la Cordilleta de los Andes, lugar Chacabuco, por donde entró el Ejército Libertador de los Generales Bernardo O´Higgins de Chile e su colaborador el General y Presidente de Argentina, José de San Martín, con un ejército de miles de ciudadanos, de los dos sexos que el El 12 de febrero de 1817 se produce la victoria en Chacabuco, al mando del general José de San Martín secundado por el chileno Bernardo O’Higgins y el argentino Soler, dando inicio a la Patria Nueva.

Y es así como las calles muestran la historia. Bien recuerdo como mi pare sabía y me enseñaba, como yo con las mías en diversos países del mundo.

Se he hablado de la comuna de Conchalí, se debe al hecho que estábamos en una quinta de una población pobre, donde apenas un puñado de personas podíamos vivir con comodidad estrecha – nuestra quinta estaba en Laguna Verde, la industria familiar pero por causa de estudios, dos veces fue necesario volver a Santiago, sin nunca largar Laguna Verde, la fuente de nuestras entradas. Era la comuna de los partidos de izquierda, a pesar da ideología monárquica y falangista de la familia, excepto esta hermana a quién dedico estas palabras, cuando era adulta, nuestro hermano y yo

Las calles narran, hay que saberlas oír…

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