la nación mapuche y su história

bandera mapuche

Me parece muy difícil escribir en pocas líneas, lo que está anunciado en el título. Mis primeras impresiones de los Mapuche, aparecieron en mi entendimiento y sentimiento por causa de una nana que tenía y se encargaba de mí, de mi limpieza, de mi saber comer, de que no me ensuciara porque era mal visto, que aprendiera a usar toda la vajilla y cuchillería, difícil de hacer: eran tantos y todos diferentes para las diversas comidas. En síntesis, saber usar la vajilla para poder comer en la mesa de los adultos. Éramos cinco hermanos y hermanas, y con el aprendizaje de tan difícil trabajo, quien aprendiera primero, podía sentarse en la mesa de los adultos. Nosotros los niños, comíamos en el repostero, que en portugués llaman copa. Los papás, en el comedor, bien servidos y mejor tratados.

No cuento esta parte de la historia por orgullo, es con vergüenza que hablo. Existía la idea entre el pueblo chileno, de que los nacionales Mapuche eran para servir, ser inquilinos, que no debían saber leer ni escribir para que no se sublevaran y atacaran a los Huinca, palabra Mapungun, su lengua, que significa en castellano el habla de la tierra, e Huinca, los extranjeros, que éramos nosotros, los chilenos. Bueno, eso de extranjero, en nuestro caso se aplicaba como realidad: hijos de españoles, Chile no era nuestra tierra, a pesar de que con los años allí vividos, desde la conquista del país, robado a los Mapuche, eso de ser chileno era una alegría. Especialmente cuando íbamos a nuestras tierras, trabajadas por Picunche, un clan de los Mapuche, que trabajaban por nada: se les daba un trozo de tierra que debía ser  trabajada por su familia, en cuanto el hombre de la casa debía servir en la casa y tierras del patrón.

Recuerdo haber tenido un caballo que era ensillado por un esclavo asignado a mí. A mis siete años me dio rabia y pedí ser yo a tratar de mi animal Por dos motivos: no me parecía normal tener un esclavo (eran llamados inquilinos sin pago) y que supiera más, así nunca aprendía los afanes de vivir en la tierra propia. Además, Raúl, porque todos se llamaban Raúl por causa de mi padre, el patrón, y de mí, que era padrino de toda la infancia nacía dentro de las 80 hectáreas del predio rural o fundo. Los niños Mapuche sabían tanto! El nombre de los animales, que tipo de animal era, de plantas, de las que se podían comer y de las que no.

Eran orgullosos y arrogantes, la única salida para quién pierde todo lo suyo que pasa a manos de los invasores del país. Con nosotros cinco, que los tratábamos, sin dar por eso, como amigos para pesar de nuestra abuela que los chicoteaba por todo y por nada: era la patrona y tenía en la cabeza la idea de hacer con ellos como se le antojara. Nosotros cinco nos llenábamos de rabia y rescatábamos y escondíamos al castigado.

Mayor fue nuestra alegría cuando nuestra nana os llevaba a la ruca, una casa de barro con suelo de tierra, tan limpios, que había más polvo en nuestras casas patronales que en las pobres de ellos. No había baño y nos parecía divertido lavarnos en un canal de agua de la cordillera, que entumecía, y hacer nuestras necesidades fisiológicas en un sitio especial.

Tenían su religión y su Divinidad, que respetábamos. Si no iban a misa los domingos, eran castigados. Comenzamos, en consecuencia, a ir a sus guillatunes, con comida y sangre de oveja preparada con ají, cebollas, cilantro ese coentro portugués, era una delicia. Los papás no nos prohibían, la abuela, sí, pero no la oíamos. Al contrario, la recriminábamos por la forma de tratar a los inquilinos. Por el amor que nos tenía, no se enojaba: sus únicos nietos. Pero se enfurecía si preguntábamos por qué las familias vivían separados: unas, adscritas por la ley al fundo, los otros en reducciones, a las que entrabamos con placer. Nunca tuvo una explicación: no sabía história! Si supiera, era esto para decir:

Los mapuches (mapudungun: mapuche, ‘gente de la tierra’ )? son un pueblo indígena sudamericano que habita el centro-sur de Chile y el suroeste de Argentina, así como la ciudad de Santiago de Chile. A la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, habitaban entre el valle del Aconcagua y el archipiélago de Chiloé, en el el actual territorio chileno, y las parcialidades septentrionales (llamados “picunches” por los historiadores) se hallaba bajo el dominio del imperio inca, pero quienes vivían en el territorio al sur del río Biobío eran independientes y se opusieron a los españoles en la llamada Guerra de Arauco. Entre los siglos XVII y XIX, los mapuches se expandieron al este de los Andes, hasta entonces habitado por los tehuelches y otros grupos de cazadores nómadas. La autonomía mapuche se mantuvo hasta fines del siglo XIX, cuando fueron sometidos al gobierno de las repúblicas de Chile y Argentina por la vía armada. En los siglos XX y XXI han vivido un proceso de asimilación a las sociedades dominantes en ambos países y existen manifestaciones de resistencia cultural y conflictos por el reconocimiento de derechos y la recuperación de autonomía.

La economía de horticultura y caza del siglo XVI dio paso a una economía agrícola y ganadera en los siglos XVIII y XIX, para convertirse luego en campesinos luego de la radicación forzosa en terrenos asignados por los gobiernos de Chile y Argentina, que con el paso del tiempo han conducido a una gran subdivisión de la propiedad y la migración hacia las ciudades de las generaciones más jóvenes, de modo que la población mapuche actual es mayoritariamente urbana, aunque vinculada a sus comunidades de origen. Los mapuches enfrentan discriminación racial y social en sus relaciones con el resto de la sociedad y según estadísticas censales, un número significativo de ellos vive en la pobreza.

Se les conoce también como araucanos, y que predomina en la historiografía, para el período que abarca desde los primeros contactos con los españoles hasta el siglo XIX aproximadamente.

Fuente: mi experiencia personal, mis lecturas y los escritos de Bravo, Patricia (1999). «[http://www.mapuche.info/news01/punto991029.htm ¿La pobreza es una infiltrada? Pregunta alcalde mapuche de Tirúa.]». Consultado el 16 de mayo. 2007.

 Municipalidad de Esquel. «Museo de culturas originarias patagónicas. Comunidad Nahuelpán. Estación del Ferrocarril.». Consultado el 16 de mayo. 2007.

Al respecto, Fernando Zúñiga señala en una nota al pie de su libro “Mapudungun. El Habla Mapuche“:

Es la única manera de sintetizar 500 años de Historia para informar al lector del abuso de los huincas y de lo que informo a seguir.

DECLARACIÓN PÚBLICA COLEGIO DE ANTROPÓLOGOS

A cincuenta días de iniciada la huelga de hambre de los presos políticos mapuche en diversos centros carcelarios del sur de Chile, es poco lo que cabe agregar a lo ya dicho en pro de las legítimas demandas por ellos planteadas.

El asedio al pueblo mapuche vuelve a poner en evidencia la crueldad e inconsistencia con la que el estado chileno enfrenta a quienes están condenados a vivir una ciudadanía de segunda clase. Privados de los medios para la realización de su cultura son también privados de los derechos básicos para defender su dignidad.

La legislación de excepción que se les aplica niega lo que por otro lado se les dice: la igualdad frente al resto de la ciudadanía. Se les trata, en cambio, como enemigos de guerra; se les fuerza a la extranjería no sólo por la discriminación que todos los días recae sobre mujeres y hombres de este pueblo sino también por la acción de fiscales y autoridades que les enjuician como si no fuesen personas en la integralidad de sus derechos.

Es responsabilidad del estado, en el marco constitucional y de los convenios internacionales, el manejo democrático de los conflictos sociales y el uso proporcional de las medidas de persecución y represión criminal, respetando el derecho de las personas a un proceso judicial equitativo. Es por ello que el uso de la ley antiterrorista atenta contra el sistema democrático que pretende defender.

El Colegio de Antropólogos de Chile exige a las autoridades del país el mínimo de respeto que se merece la dignidad de las y los habitantes originarios de esta tierra y, al mismo tiempo, la observación de sus obligaciones de garantizar sus derechos en igualdad plena de condiciones con el resto de la ciudadanía.

Debbie E. Guerra Maldonado

Presidenta

Colegio de Antropólogos de Chile A.G

Valdivia, 30 de agosto de 2010

Envio esta ligación para mais informação sobre el desacuerdo entre Huincas y Mapuche do Chile

http://www.elciudadano.cl/2010/08/29/la-huelga-de-hambre-de-los-presos-mapuche-y-el-doble-discurso-del-gobierno/

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