mis nietos

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como aprender siendo abuelo

Los vi ese día, todos ellos juntos, a hablarme por es maravillosa máquina llamada Skype. No son muchos, eran cuatro, uno se perdió al nacer, ese pequeño de una hora, que ahora vive en nuestras emociones y sentimientos. Como los otros tres, que están en nuestra presencia cuando es posible, y se pelean entre ellos para hablar con el Grand Pa, Oppa Daddy o el Abuelo, depende de su lugar de nacimiento y del idioma que hablen.

Los míos, los nuestros, porque sin abuela no puede haber nietos, son, metafóricamente hablando, una ensalada, por dos motivos: porque abuelos somos siempre parientes no consanguíneos, el matrimonio crea una relación de afinidad, de simpatía, Parentesco que mediante el matrimonio se establece entre cada cónyuge y los deudos por consanguinidad del otro. . Impedimento dirimente derivado de tal parentesco. Es decir, como he definido en otros textos míos, la afinidad crea una prohibición de relación íntima ente los parientes de uno de los cónyuges, con el otro en cuestión. Hasta donde recuerde de mis estudios para ser abogado, es crimen la relación entre los consanguíneos de uno que casa con otro y los parientes de ese uno o una; o de ese uno-uno o esa una – una. Hablar de matrimonio hoy en día, crea el deber de una explicación, desde que el divorcio pasó a ser simple y directo, divorcio que deshace los vínculos del parentesco por afinidad y perite las relaciones de amor entre los antiguos parientes al pasar a ser una realidad los impedimentos dirimentes entre los nuevos parientes de la nueva pareja, siendo los divorciados los no parientes por afinidad con los parientes consanguíneos anteriores. Sin embargo, la relación consanguínea continúa a ser un impedimento impediente para relaciones de procreación. El  parentesco consanguíneo, nos hay divinidad que lo pueda deshacer: los abuelos divorciados siguen siendo los ancestrales de los mismos nietos, a los que se agregan, por cortesía o amor, la nueva

persona que, por contrato, entre en la familia. Apenas que esos nietos pasan a tener más abuelos: los consanguíneos, y los nuevos, frutos del casamiento de la persona divorciada, con la nueva que entra en la familia  La única relación posible es entre marido y mujer, que no genera lazos de parentesco, antes por el contrario, crea una relación no parental  que permite la intimidad para criar hijos. Hijos de los cuales nacen después, los nietos.

Hablar de nietos parece un tema simple y simpático, pero es muy complicado. Hablaba, antes de desgarrar el texto para el contrato de matrimonio – con el sacramento del casamiento ni voy a entrar, remito al lector para otros textos míos, especialmente el que escribimos con Pierre Bourdieu en 1989 en  Études Rurales, Enero-Febrero, Nº 113-114, editado por el Laboratoire d’Antropologie  Sociale, Collège de France, Paris, y otros, también en Francia – porque el sacramento crea un impedimento impediente que solo los Patriarcas de las diversas confesiones del mundo, pueden dirimir, si se paga y bien caro, como está escrito en el Código de Derecho canónico, no en la versión de 1911, en la promulgada por Karol Wojtila en 1983 – hablaba, decía yo, de las genealogías de los nietos, que me parece una ensalada rusa, que tiene de todo un poco.

Si los nietos tienen cuatro abuelos, es necesario atender a la filiación de cada uno de ellos. Hay los que tienen apenas una línea, como mis nietos británicos, y apenas por la filiación paterna, hasta donde yo sepa de la vida de mi yerno; por el lado de la filiación materna, hay los hispánicos, los franceses, los chilenos, los vascos que son una hispanidad diferente y autónoma, como también los de Segovia, que fueron llevados en el Siglo XV por los Reyes Fernando de Aragón, y de Isabel de Castilla, para poblar el sur de la península, una vez que los moros fueron esclavizados o exiliados, o se convirtieron al cristianismo por ser más conveniente ser súbditos de las Monarquías de la Península, que estaban entrelazadas por matrimonios entre los luso portugueses, los luso galaicos y las coronas de Asturias y Borgoña, Sur de Francia.

Los nietos son un amor de crianzas, pero tienen todas estas mezclas de genealogía. Los genes batallan entre, para simplificar, los moros y los occidentales, las rabietas que resultan de esta batahola, acaba por hacer sufrir a sus padres, que poco o nada saben del árbol genealógico, menos aún de genética o de historia de esa genética.

Son todos rubios, blancos y de ojos azules, pero también los hay de cabello negro como el azabache, ojos profundos y de mucha imaginación.

Estar con ellos, es un placer. Siempre buscan los parecidos, pero llegan apenas hasta los parientes más próximos, los que conocen, sin entrar por el carbono catorce ni por mutaciones analizadas por medios químicos, como a análisis del ADN: O ácido desoxirribonucleico (ADN, en portugués: ácido desoxirribonucleico; o DNA, en inglés: deoxyribonucleic acid) es un compuesto orgánico cuyas moléculas contienen las instrucciones genéticas que coordinan el desenvolvimiento y  funcionamiento de todos los seres vivos e algunos virus.

¿Será que es interesante para saber nuestra propia formación genética, o la de nuestros ascendientes y descendientes? ¿Será que será dl todo, interesante?  Me parece que sí. Los comportamientos conductistas, creados por Skinner, esos de castigar, enojarse, enseñar, no me parecen que llevan a ninguna parte. En mi parecer, pienso que entender el comportamiento con el famoso ADN, no nos hace amar menos a nuestros nietos, pero sí nos lleva a comprenderlos.

Hay, con todo y después de haber dicho todo lo anterior, un camino bien más corto y difícil: ser paciente, cariñoso, entender el contexto en que las rabias de nuestros nietos se producen y no quejarse por eso.

Una cosa sí que me parece que debe estar siempre prohibida: castigar, pegar, hacer muescas de su comportamiento. Y besar, besar mucho, interesarse por lo que hacen nuestros nietos, oírlos e pedir, como un tonto, que nos expliquen un por qué: así pasamos a ser nosotros los nietos y ellos los abuelos, con un fuerte sentido de superioridad de la parte del nieto.

Y es así que hago, como no dar atención a los descalabros, y nuestros se tranquilizan.

Amo a los míos, profundamente, y en cuánto más viejo, y ellos más crecidos, los respeto más. Es en el respeto a los pequeños es que está el secreto de la cercanía amorosa que tenemos y sentimos por ellos.

Y paro aquí. Si no lo hago, voy a repetir un libro, o varios de ellos, que he escrito sobre cómo se debe tratar a los niños….

Los vi ese día, todos ellos juntos, a hablarme por es maravillosa máquina llamada Skype. No son muchos, eran cuatro, uno se perdió al nacer, ese pequeño de una hora, que ahora vive en nuestras emociones y sentimientos. Como los otros tres, que están en nuestra presencia cuando es posible, y se pelean entre ellos para hablar con el Grand Pa, Oppa Daddy o el Abuelo, depende de su lugar de nacimiento y del idioma que hablen.

Los míos, los nuestros, porque sin abuela no puede haber nietos, son, metafóricamente hablando, una ensalada, por dos motivos: porque abuelos somos siempre parientes no consanguíneos, el matrimonio crea una relación de afinidad, de simpatía, Parentesco que mediante el matrimonio se establece entre cada cónyuge y los deudos por consanguinidad del otro. . Impedimento dirimente derivado de tal parentesco. Es decir, como he definido en otros textos míos, la afinidad crea una prohibición de relación íntima ente los parientes de uno de los cónyuges, con el otro en cuestión. Hasta donde recuerde de mis estudios para ser abogado, es crimen la relación entre los consanguíneos de uno que casa con otro y los parientes de ese uno o una; o de ese uno-uno o esa una – una. Hablar de matrimonio hoy en día, crea el deber de una explicación, desde que el divorcio pasó a ser simple y directo, divorcio que deshace los vínculos del parentesco por afinidad y perite las relaciones de amor entre los antiguos parientes al pasar a ser una realidad los impedimentos dirimentes entre los nuevos parientes de la nueva pareja, siendo los divorciados los no parientes por afinidad con los parientes consanguíneos anteriores. Sin embargo, la relación consanguínea continúa a ser un impedimento impediente para relaciones de procreación. El parentesco consanguíneo, nos hay divinidad que lo pueda deshacer: los abuelos divorciados siguen siendo los ancestrales de los mismos nietos, a los que se agregan, por cortesía o amor, la nueva persona que, por contrato, entre en la familia. Apenas que esos nietos pasan a tener más abuelos: los consanguíneos, y los nuevos, frutos del casamiento de la persona divorciada, con la nueva que entra en la familia  La única relación posible es entre marido y mujer, que no genera lazos de parentesco, antes por el contrario, crea una relación no parental  que permite la intimidad para criar hijos. Hijos de los cuales nacen después, los nietos.

Hablar de nietos parece un tema simple y simpático, pero es muy complicado. Hablaba, antes de desgarrar el texto para el contrato de matrimonio – con el sacramento del casamiento ni voy a entrar, remito al lector para otros textos míos, especialmente el que escribimos con Pierre Bourdieu en 1989 en  Études Rurales, Enero-Febrero, Nº 113-114, editado por el Laboratoire d’Antropologie  Sociale, Collège de France, Paris, y otros, también en Francia – porque el sacramento crea un impedimento impediente que solo los Patriarcas de las diversas confesiones del mundo, pueden dirimir, si se paga y bien caro, como está escrito en el Código de Derecho canónico, no en la versión de 1911, en la promulgada por Karol Wojtila en 1983 – hablaba, decía yo, de las genealogías de los nietos, que me parece una ensalada rusa, que tiene de todo un poco.

Si los nietos tienen cuatro abuelos, es necesario atender a la filiación de cada uno de ellos. Hay los que tienen apenas una línea, como mis nietos británicos, y apenas por la filiación paterna, hasta donde yo sepa de la vida de mi yerno; por el lado de la filiación materna, hay los hispánicos, los franceses, los chilenos, los vascos que son una hispanidad diferente y autónoma, como también los de Segovia, que fueron llevados en el Siglo XV por los Reyes Fernando de Aragón, y de Isabel de Castilla, para poblar el sur de la península, una vez que los moros fueron esclavizados o exiliados, o se convirtieron al cristianismo por ser más conveniente ser súbditos de las Monarquías de la Península, que estaban entrelazadas por matrimonios entre los luso portugueses, los luso galaicos y las coronas de Asturias y Borgoña, Sur de Francia.

Los nietos son un amor de crianzas, pero tienen todas estas mezclas de genealogía. Los genes batallan entre, para simplificar, los moros y los occidentales, las rabietas que resultan de esta batahola, acaba por hacer sufrir a sus padres, que poco o nada saben del árbol genealógico, menos aún de genética o de historia de esa genética.

Son todos rubios, blancos y de ojos azules, pero también los hay de cabello negro como el azabache, ojos profundos y de mucha imaginación.

Estar con ellos, es un placer. Siempre buscan los parecidos, pero llegan apenas hasta los parientes más próximos, los que conocen, sin entrar por el carbono catorce ni por mutaciones analizadas por medios químicos, como a análisis del ADN: O ácido desoxirribonucleico (ADN, en portugués: ácido desoxirribonucleico; o DNA, en inglés: deoxyribonucleic acid) es un compuesto orgánico cuyas moléculas contienen las instrucciones genéticas que coordinan el desenvolvimiento y  funcionamiento de todos los seres vivos e algunos virus.

¿Será que es interesante para saber nuestra propia formación genética, o la de nuestros ascendientes y descendientes? ¿Será que será dl todo, interesante?  Me parece que sí. Los comportamientos conductistas, creados por Skinner, esos de castigar, enojarse, enseñar, no me parecen que llevan a ninguna parte. En mi parecer, pienso que entender el comportamiento con el famoso ADN, no nos hace amar menos a nuestros nietos, pero sí nos lleva a comprenderlos.

Hay, con todo y después de haber dicho todo lo anterior, un camino bien más corto y difícil: ser paciente, cariñoso, entender el contexto en que las rabias de nuestros nietos se producen y no quejarse por eso.

Una cosa sí que me parece que debe estar siempre prohibida: castigar, pegar, hacer muescas de su comportamiento. Y besar, besar mucho, interesarse por lo que hacen nuestros nietos, oírlos e pedir, como un tonto, que nos expliquen un por qué: así pasamos a ser nosotros los nietos y ellos los abuelos, con un fuerte sentido de superioridad de la parte del nieto.

Y es así que hago, como no dar atención a los descalabros, y nuestros se tranquilizan.

Amo a los míos, profundamente, y en cuánto más viejo, y ellos más crecidos, los respeto más. Es en el respeto a los pequeños es que está el secreto de la cercanía amorosa que tenemos y sentimos por ellos.

Y paro aquí. Si no lo hago, voy a repetir un libro, o varios de ellos, que he escrito sobre cómo se debe tratar a los niños….

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