el secreto de la confesión revelado em época de natal

escrito en luso galaico y en castellano español… como es la realidad Gálica…


Retirado do meu livro Esperanza, uma história de vida, publicado por Carlos Loures no:  http://estrolabio.blogspot.com/

Antes de entar no texto, coido impottante unha explicação. La confessão é um sacramento de Igrexa Católica Romana e é segreta entre confesor e confesado. Relig. catól. Acto!Ato instituído por Deus para purificar e santificar as almas. Pero, tem todos menos de secreto, como analiso en este texto, reedição de um anterior meu. Vamos a isso…

San Lourenzo de Vilatuxe é unha parroquia que se localiza no concello de Lalín. Segundo o padrón municipal de 2004 tiña 719 habitantes (376 mulleres e 343

homes), distribuídos en 17 entidades de poboación, o que supón unha diminución en relación ao ano 1999 cando tiña 796 habitantes.

Está distribuida en vários lugares, espaciados por las montañas y el valle que conforman su perímetro y límites: Concello: Lalín

Área: 18 km²

Poboación: (Ano 2004) 719 hab.

Densidade: 39,94 hab./km²

Entidades de poboación: 17.

Esas entidades son: Afonsín | A Balagosa | Barciela | Bustelos | Os Carballiños | Castro de Arriba | Gondoriz Grande | Gondoriz Pequeno | Lodeirón | Moa | O Outeiro | Piñoi | A Saborida | San Lourenzo | A Torre | A Varela | Vilatuxe

  • Conta cun colexio, o CEIP Vicente Arias de la Maza e un Auditorio. El CEIP o Centro de Estudos de Indústrias Profesionales, fué creado por su hija, la proprietária del Banco Pastor de Galiza y de toda la electrcicidad de la Empresa Fenosa, que exportaba a Francia, la benefactora Carmen Arias y Díaz de Rábago nacida en 1920  Pedro Barrié de la Maza y Pastor, 1. conde de Fenosa. La empresa Fenosa era una más valía para Galicia por los impuestos que pagaba al vender su mercancía, la energía eléctrica para Francia, que en el Sur, carecía de industrias suficientes para proveer de fuerza motriz para las manufacturas. Para no pagar tantos impuestos, su sentido del cristianismo: invertir y ganar dinero para tener más, y también la gratitud de un pueblo, del que se pensaba reina, la impelía a organizar caridades e solventar investigaciones académicas. Fui uno de los beneficiarios para estudiar Galiza, mas una vez, en los años 90. Durante un largo tiempo, financió mi equipo y mis viajes entre de una semana, entre mi Universidad de Cambridge y la de Compostela, en el Departamento de Economía, del que era catedrático mi amigo Xosé Manuel Beiras. Éramos criticados por usar dinero sucio y franquista y de personas tan ambiciosas, que el título de Condes de Fenosa fue comprado a los que en Francia vendían pergaminos que certificabam aniguedade familiar, tótulo nobiliário e posses. Vendidos a los novos ricos para tener dinero. La obligación era visitarla, almorzar en su casa y llevarle regalos. Me vi libre de tamaña falacia, al decirle que era socialista materialista y que mis formes convicciones no me permitían esas relaciones. Fue peor: para mostrar su amor de caridad, aumentó mi bolsa y pagó más a mí equipa de investigadores. Huí! Cuando volvi a Galiza, fui a Vilatuxe, a la casa de mi amigo Hermínio Medela Taín, primo de los Condes de Lemos e da la Duquesa de Alba. Él no lo sabía, en la guerra civil de 1870, la familia tuvo que huir y perdieron bienes y la memoria de saber quiénes eran. Tuve la suerte de descubrir su historia, narrada en varios libros de mi autoría, descubrimiento hecho junto con su hija Pilar, la cuarta hija de  de Herminio, que era cabrero, trataba de caballos, sembraba, junto con su mujer, mi querida Mamá Esperanza Dobarro Gomes, del lugar de Vilatuxe, lugar fundador de la Parroquia de Viatuxe. Extraño, la Condesa, en su casa da la Cruña, falleció en 2009, en cuanto una con 74 años en Lodeirón, el 21 de enero de 2006, la otra con 89. Mis dos benefactoras, diferentes en el estilo de proteger. Esperanza nada pedía y todo lo daba, Carmen Arias imponía los nombres de su familia a sus fundaciones, como el CEIP de Vilatuxe. Todos besaban la mano de Carmen Arias, con venia, excepto Herminio y yo. Ella era una franquista monárquica enriquecida, con título de nobleza comprado. Nosotros éramos de sangre, solo que pobres…

Volviendo a otros aspectos de Vilatuxe, vale la pensa entrar por otras avenidas de si historia.

A igrexa, construída a finais do século XIX, ten unha torre barroca. Na arquitectura local destacan un raro exemplar de hórreo de esquina e as casonas de Outeiro e Pita, que conservan elementos do seu pasado fidalgo. Vilatuxe estaba na ruta do camiño dos arrieiros que se dirixían a Santiago procedentes do Ribeiro, por iso a súa economía estaba baseada nos mercados, nas pousadas e na fabricación queixos e manteigas.

Houbo unha importante feira, a dos Carballiños, que desapareceu nos anos corenta.

A igrexa, construída a finais do século XIX, ten unha torre barroca. Na arquitectura local destacan un raro exemplar de hórreo de esquina e as casonas de Outeiro e Pita, que conservan elementos do seu pasado fidalgo.

Lo que me preocupa en este texto, es la falta de fidelidad de los párrocos, que todo lo gobernaban. Mal chegado em Vilatuxe, el Párroco, hombre joven, se hizo mi amigo, pensó y quedó convicto hasta su muerte, acontecida a su 50 años por causa de leucemia, de que yo era un excelente cristiano y católico profundo. Nunca lo desmentí. Además, no era verdad, pero lo oculté por conveniencia de trabajo.

En esa convicción, en febrero de 1975 y en época de cuaresma, convidó un colega suyo, sacerdote de seminario y a mí, para organizar una misión de una semana. La primera homilía fue del Párroco mi amigo, la segunda de su amigo, la tercera, era la mía. Oculto nombres por lo delicado de la materia. El Sacerdote convidado, en su día mars, habló de los beneficios del trabajo, de lo bien que hacía estirar los músculo, como el aire libre mantenía la salud, y otras galimatías. No día a seguir, mercores, fue mi vez. No paré de hablar, citando los evangelios, de cómo el trabajo entontecía, de cómo levantarse tan temprano, a las seis de la mañana enfermaba por el frío, de cómo las mujeres jóvenes parecían viejas de tanto parir, porque estaban prohibidas la continencia, el aborto y la eyaculación fuera del cuerpo de la mujer, ese pecado de onanismo, bien como evitar hijos por no practicar el coito, que era una obligación: la iglesia católica decía que mientras más hijos, más bendiciones de la divinidad pata los poderosos papás e mamás…Agregué que mi predecesor del día anterior se había engañado, porque como él no trabajaba, no sabía lo que eran las peleas por nacos de tierra, que era necesario una reforma agraria para juntar tierras y no cometer el descomedido delito de pastar vacas en tierras ajenas.

No es necesario decir que mi convite acabó y que la misión acabó ese mercores, pero que la población me adoró por decir una verdad que todos callaban, y apenas en la confesión lo decían,

Por qué la confesión? Dice el catecismo de 1992 de Karol Wojtila, lo siguiente:

Artículo 4

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA RECONCILIACIÓN

1422 Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra El y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones (LG 11).

Bueno, yo había hablado que los pecados no eran contra la divinidad, era contra los vecinos cuyas tierras eran usadas. Mis conversaciones con Eladio Fernández Ramos, mi vecino en nuestro lugar de la Carretera, eran mu largar: pastaba su vaca en el único trozo de tierra que había heredado cerca de mi casa, con una cuerda al pescuezo, para tirarla de la tierra ajena. Su naco era de 300 metros de largura y tres de ancho. La conversación nos distraía, y debíamos estar a gritar a la vaca y tirarla por la soga, mal estiraba el pescuezo dentro de las tierras de Elida Otero, llamada la bruj(x)a  de Carretera, que no largaba ese vigilar de nuestros conversaciones, par que la vaca no entrara en sus, también, pequeños trozos de tierra. Nos lanzaba maldiciones. Fue de ese tipo de pecado que hablaba yo en mi homilía y en las calles, con los vecinos, defendiendo a todos ellos. Era por eso que Don Raúl, O Chileno, nomnre que me habían dado, hasta ser encortado al de O Chileno de Vilatuxe. Si alguien preguntaba por Raúl Iturra, nadie sabía quién era, como pasaba con mis amigos de Compostela y de Cambridge, o mi propia familia que me visitaba: mi hermana, una prima, mi suegra, eterna visitante con mi cuñada. El párroco veía con buenos ojos mi influencia sobre la población y me mantenía dentro de sus buenas gracias. Cada vez que venían otros curas a confesar, a la hora de almuerzo yo era un convidado, como si fuera más un sacerdote. Y lo que oí, me espantó y lo anoté todo en los libros que guardo como reliquias, base de todos mis libros sobre teoría etnográfica y etnológica, con historias de vida, que nunca he revelado.

Era un hecho muy sabido pero nunca comentado, que la mujer de mi amigo el Párroco, era su cocinera, de la familia de los Ferradas, esos que habían comenzado la guerra civil en 1870, hasta correr con la Reina Isabel II, su corte y miembros de mi familia que eran de la Corte, para Italia. Fue el tiempo en que los Medela perdieran sus tierras, no las recuperaron, hasta que la Monarquía volvió y los Medela volvieron a su tierra, ahora como propietarios y no como usufructuarios. Fue la época en que comenzó el Patruciado en propiedad. Ser Patrucio, es ser dueño de todo lo que se heredad, manda en la familia y es cabeza de familia. Los restantes miembros, recibían pequeños trozos de tierra en compensación, algún dinero o ayuda para construir una nueva casa o darles trabajo. Hasta el día de hoy, el Patruciado existe, pero de forma diferente: hay cooperativas de fabricantes de leche y el Patrucio es quién demuestra la habilidad de saber criar vacas de raza, que son de la cooperativa, como he explicado en varios textos escritos por mí, sobre Galicia. Para estar ciertos que acontecerá de esa manera, el posible Patrucio debe casar joven, tener hijos, aprender en cursos especializados y con su padre, hasta el día en que éste ya no puede trabajar más, debe pasar la tierra, como manda el Sindicato de la cooperativa, a su hijo casado y con la seguridad de que la línea se mantendrá. El Sindicato no es de los productores, es del Estado que fiscaliza la cooperativa de propietarios, para hacer de Galicia un país rico en producción de leche, exportada en polvo, al extranjero. Producción hecha con máquinas propias o de la cooperativa. El padre puede vivir en casa del hijo, como jubilado, pago por el Sindicato de Productores y Propietarios. Si el hijo no tiene habilidad, casan a una hija en contrato nupcial con el hijo de algún amigo o pariente, siempre dentro de la familia, para que la pequeña propiedad no acontezca más. El mayor productor, tiene derecho y obligación a comprar las tierras de pequeños productores y hacerse con ellas. Es así que el Vilatuxe que conocí, están prácticamente dividido, todos sus lugares, entre dos grandes productores, que mandan y orientan sobre la producción de los más pequeños: son sus empleados. Dos conocí yo, que estaban a ser los dueños de la tierra de toda la Parroquia, Nieves Arca de Fernández, y su hermano de Gondoriz Pequeño, Guillermo Arca Taboada, hermano de Nieves que de allí venia.. Fue en ese tramo que los dejé y ahora vuelvo para saber qué pasa. Porque el Sindicato que conocí era de pobres propietarios y jornaleros, en los años 70. Cuándo con Pilar visitamos el Sindicato, nos encontramos con una Asociación de Señores. Me dijo el Presidente: pero no era esto lo que el Señor Doctor preconizaba en los años 70? Toda la tierra junta? Pues, éste es el resultado. Refuté que yo no buscaba un Sindicato de ricos, obligados los pobres a vender sus pocas tierras a los mayores productores. Quedamos tristes, Pilar y yo y en esos días, ya casi Siglo XXI, me dediqué a formar sindicatos de los sin tierra o de los con poca o nada, apenas sus casas. Las genealogías buscadas por mí otra vez en ese re estudio, era de vacas, su pedigrí, y su genealogía… A ver vamos…

Fue la conversa de los curas que me llevara a este desvío, como complemento de lo que paso a decir ahora. El párroco sabía lo que venía y trató de todo para que su mujer quedara bien segura en el lugar de Vilatuxe, con tierras, una casa re hecha, en la pase del Paço medio destruido que había y era habitado por los parientes de la mujer del cura. Que la empleada era la mujer dl Párroco, dentro de casa no se ocultaba, apenas que nunca lo comenté con nadie.

Los que comentaban eran los Sacerdotes, en la hora de ese tremendo almuerzo. Cada uno preguntaba al otro como estaba la familia, porque ahí los hijos del cura no son sobrinos, como en Portugal, son hijos bautizados y reconocidos y muchos, en secreto, eran casados por otros colegas. Había una más joven y guapo, a quién se le preguntaba cómo estaba su compañero el Sacristán. De ojos regalados, contaba y miraba mucho para mí, se sentaba siempre a mi lado, tocando mis piernas con las de él. Nunca fue ni expulso ni castigado, como acontece hoy, en que las relaciones dentro del mismo sexo son permitidas por ley, excepto la pedofilia, contra la cual mucho luché en los 70 y 90, en Vilatuxe.

Acabado el almuerzo, entre café y coñac, las gandulerías de hombre y mujeres eran contadas. No rehíce mi lista de casas de familia, no valía la pena. Era sabido que la mujer de NN de día vivía en su casa con su marido e hijos y de noche en la de XX, en cuánto la mujer de XX iba para la del soltero Carlos – hay tantos, que puedo decir el nombre sin delatar el apellido. Pasaba, em veces, días enteros y todos sabían. Otro Padre le decía al Párroco que hablara con el jóven-jóven de 20 años de Gondoriz Grande, porque de tanta masturbación u onanismo, podía quedar tonto, que era lo que se pensaba en esos días. Yo callaba, oía, apuntaba como loco, y que el jornalero de uno de los lugares, se acostaba con adolescentes o con niños pre púber, por dinero. Descubrí una pequeña red de prostitución de todo tipo, sobre la cual nada hablé, hasta ahora. Mi ilusión y amor por Vilatuxe era y es muy grande. Como en los años 90 oí las historias de jóvenes casadas, abusadas por sus padres. Ya eran adultas y confiaban en mí, nunca había hablado de lo que no se debía, social y biológicamente, hacer. Muchas madres huían de casa con sus hijos varones para evitar relaciones de éstos con sus padres.

Ellos muy bien sabían ese artículo citado antes, del catecismo, pero una cosa era la vida ritual, otra la vida social. La ritual era pública y se mostraba vivir de acuerdo a ella. La social, era escondida y sinuosa, como pude observar en los juegos de recoger hojas de árboles de otoño: los hombres querían agarrar los pechos de las mujeres de otros, las mujeres, el pene e testículos de los no maridos. Una me cayó por encima en 1975, Noviembre y me convidó a su cama, a la que no fui. Cuándo la vi de nuevo 22 años mas tarde y la provoqué – yo había quedado herido emotivamente en los años de mi juventud, le dije, bueno, mujer, ahora que tu marido no puede ni andar, no me quieres en tu cama? Respondió: Ay! Don Raúl, eran cosas de juventud, además mi hija va a ser la Patrucia de da La Varela, porque ya firmamos contrato con el padre del mozo que hereda a su padre. La vida está muy seria ahora! Y si no me porto bien, mi eminente con suegro puede acabar el contrato, y que sería de mi hija si nada tenemos para ela?

Fue una de las pocas que sobrevivió a los cambios rápidos y bruscos para los Lugares de Vilatuxe. El hijo mayor, Javier, próximo Patrucio, de Santiago el Panadero, Santiago Pompin de Carretera, desesperado por no poder guiar un tractor, se tiró con tractor y todo monte abajo y murió. Como había acontecido con Santiago, le tiraron la Panadería al heredero Patrucio, le dieron un tractor, se accidentó e falleció. Teresa, la hija mayor, para substituir estos desastres, se buscó un marido en el joven amigo de Paula de los años 70, Florentino Rodríguez como su papá, lo trajo a su cama. Se casó con él y pasaron a ser los mejores productores de leche de esa parte de abajo de Carretera.

Que entre tanta cosa no llevaban vida ritual? Y la comunión cuotidiana de la mujer del Cura? Y la mía? El Párroco me dijo un día: Raúl, te veo comulgar pero nunca oí tu confesión. Iba yo a confesarme, hombre sin fe, con un cura que todo contaba? Dije que mi confesor era el capellán de la Universidad…Ni un tic del ojo me saltó…

Porque los católicos tienen ésta otra parte del sacramento de la penitencia, como ahora lo llaman:

El nombre de este sacramento

1423 Se le denomina sacramento de conversión porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión (cf Mc 1,15), la vuelta al Padre (cf Lc 15,18) del que el hombre se había alejado por el pecado.

Se denomina sacramento de la Penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte del cristiano pecador.

1424 Es llamado sacramento de la confesión porque la declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo este sacramento es también una “confesión“, reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador.

Se le llama sacramento del perdón porque, por la absolución sacramental del sacerdote, Dios concede al penitente “el perdón y la paz” (OP, fórmula de la absolución).

Se le denomina sacramento de reconciliación porque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: “Dejaos reconciliar con Dios” (2 Co 5,20). El que vive del amor misericordioso de Dios está pronto a responder a la llamada del Señor: “Ve primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5,24).

El texto todo y la prohibición de contar lo que se oye, se puede leer rem:  http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_P49.HTM

Como esas confesiones en su carro de uno de los profesores del Aglomerado escolar, un joven digno y apuesto, me contaba un día que su mujer no quería nada con él, que qué podía hacer. Le recomendé o amante o prostituta, un secreto apenas para los dos, desde que a mí nada me contara. 21 años después, con 40 años muy avejentados y en tribunal por hacer el amor con sus estudiantes. Ya acontecía antes, se confesaba cada vez y su confesor me lo contaba. Era un hombre de otras tierras, en Vilatuxe nadie lo conoce.

Finalmente, para encerrar está sesión, me parece que vale la pena comentar algunas ideas. El catecismo es el compendio de la fe. Está escrito para personas que entienden lo que la patrística, la doctrina y la historia de la religión que profesan, sean musulmanes, ortodoxos griegos o rusos, armenios, anglicanos, maronitas o cristianos libaneses, otros. Todos ellos tienen su forma de orientar a sus pastores. Pero como hablamos de Vilatuxe Católico Romano, la orientación que observé sus pastores no cumplen y que está escrita en el Código de Derecho Canónico, tienen este deber:

¿Puede un sacerdote revelar algún secreto de confesión?A Igrexia Católica declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar un secreto absoluto sobre los pecados que sus penitentes le han confesado, bajo penas muy severas. Tampoco puede hacer uso de los conocimientos que la confesión le da sobre la vida de los penitentes.

El Código de Derecho Canónico, canon 983,1 dice: «El sigilo sacramental es inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo».

¿No hay excepciones?

El secreto de confesión no admite excepción. É xamado sigilo sacramental y consiste en que todo lo que el penitente ha manifestado al sacerdote queda sellado por el sacramento.

Un sacerdote no puede hablar a nadie sobre lo que se le dice en confesión. Aun cuando él supiera la identidad del penitente y posteriormente se encontrara con él no puede comentarle nada de lo que le dijo en confesión, a menos que sea el mismo penitente quien primero lo comente. Entonces y sólo entonces, puede discutirlo sólo con él. De lo contrario debe permanecer en silencio.

¿Cómo se asegura este secreto?

Baxo ninguna circunstancia puede quebrantarse lo sigilo de la confesión. De acuerdo a la ley canónica, la penalización para un sacerdote que viole este sigilo sería la excomunión automática (Derecho Canónico, ano. 983, Canon 1388).

El sigilo obliga por derecho natural (en virtud del cuasi contrato establecido entre el penitente y el confesor), por derecho divino (en el juicio de la confesión, establecido por Cristo, el penitente es el reo, acusador y único testigo; lo cual supone implícitamente la obligación estricta de guardar secreto) y por derecho eclesiástico (Código de Derecho Canónico, c. 983).

¿Y si revelando una confesión se pudiera evitar un mal?

El sigilo sacramental es inviolable; por tanto, es un crimen para un confesor el traicionar a un penitente ya sea de palabra o de cualquier otra forma o por cualquier motivo.

No hay excepciones a esta ley, sin importar quién sea el penitente. Esto se aplica a todos los fieles —obispos, sacerdotes, religiosos y seglares—. El sigilo sacramental es protección de la confianza sagrada entre la persona que confiesa su pecado y Dios, y nada ni nadie puede romperlo.

¿Qué puede hacer entonces un sacerdote si alguien le confiesa un crimen?

Si bien el sacerdote no puede romper el sello de la confesión al revelar lo que se le ha dicho ni usar esta información en forma alguna, sí está en la posición —dentro del confesionario— de ayudar al penitente a enfrentar su propio pecado, llevándolo así a una verdadera contrición y esta contrición debería conducirlo a desear hacer lo correcto.

¿Las autoridades judiciales podrían obligar a un sacerdote a revelar un secreto de confesión?

En el Derecho de la Iglesia la cuestión está clara: el sigilo sacramental es inviolable. El confesor que viola el secreto de confesión incurre en excomunión automática.

Esta rigurosa protección del sigilo sacramental implica también para el confesor la exención de la obligación de responder en juicio «respecto a todo lo que conoce por razón de su ministerio», y la incapacidad de ser testigo en relación con lo que conoce por confesión sacramental, aunque el penitente le releve del secreto «y le pida que lo manifieste», (cánones 1548 y 1550).

¿Aunque contando el secreto el sacerdote pudiera obtener algo bueno para alguien?

El sigilo sacramental no puede quebrantarse jamás bajo ningún pretexto, cualquiera que sea el daño privado o público que con ello se pudiera evitar o el bien que se pudiera promover.

Obliga incluso a soportar el martirio antes que quebrantarlo, como fue el caso de San Juan Nepomuceno. Aquí debe tenerse firme lo que afirmaba Santo Tomás de Aquino: lo que se sabe bajo confesión es como no sabido, porque no se sabe en cuanto hombre, sino en cuanto Dios, (In IV Senténcias, entre 1670-1675, 21, 3,1).

¿Y si otra persona oye o graba la confesión y la revela?

La Iglesia ha precisado que incurre también en excomunión quien capta mediante cualquier instrumento técnico, o divulga las palabras del confesor o del penitente, ya sea la confesión verdadera o fingida, propia o de un tercero.

¿Y en el caso de que el sacerdote no haya dado la absolución?

El sigilo obliga a guardar secreto absoluto de todo lo dicho en el sacramento de la confesión, aunque no se obtenga la absolución de los pecados o la confesión resulte inválida.

(Este especial se ha realizado tomando como referencia el Catecismo de la Iglesia Católica y las respuestas que sobre el tema dio Grace MacKinnon, especializada en Doctrina Católica)

Me parece que es el momento de cerrar este análisis. La palabra, como siempre digo, queda con el lector, así como la opinión

Comments

  1. unveciño says:

    Raul estas máis flipado que un mono tocando a guitarra!!! a historia non se inventa!en que te basas para afirmar todas estas tonterias!!! e deixa de inventarte idiomas, que aquí falamos galego. Non ese popurri de linguas que utilizas!!!

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