En defensa del ateismo, de la discussion y del pensamientp libre

En defensa del ateísmo, de la discusión y del pensamiento libre

 

Jorge Luis Rojas D’Onofrio

Rebelión

 

(2) ¿Sobre qué discutir?

El objetivo más importante de este texto es convencer a los lectores sobre la importancia de una sana discusión sobre temas de religión, superstición, divinidades y creencias. Al hablar de discusión no nos referimos a un intercambio de insultos y descalificaciones con el objetivo de herir emocionalmente al adversario, sino a un intercambio de opiniones e ideas con el objetivo de contrastar nuestras creencias con las creencias de otros, y con el fin último de acercarnos a la verdad, de acercarnos al conjunto de creencias que aumentan nuestras probabilidades de obtener la felicidad.

Pero la discusión está condicionada por nuestra realidad, y por el tiempo del que disponemos para debatir. La cantidad de temas y de creencias posibles parece ser infinita. Aceptar la importancia de discutir sobre religión puede ser completamente inútil si la discusión se centra en los temas menos esenciales, en los temas periféricos, que dan por ciertas las suposiciones más fundamentales. Discutir sobre religión no debería empezar por discutir cuál de tantos libros o escrituras consideradas sagradas, o cual de su versiones o interpretaciones, es correcta, sino por establecer las bases o principios de nuestras creencias, la manera en la que obtenemos el conocimiento, y la naturaleza de este conocimiento. Discutir sobre religión no debería empezar por analizar la virginidad de María, o la resurrección de Jesús, sino por examinar la posibilidad o imposibilidad de lo sobrenatural. Una discusión sobre religión debería empezar por cuestionar la existencia de uno o varios creadores, no por debatir sobre su nombre, sus poderes o su personalidad.